Nada es para siempre, entonces tuvimos que salir de Bolivia. La primera frontera que piso la chancha quedaba cada vez más lejos. A la tardecita emprendimos el camino a Perú.
Uno de los primeros desafíos era pasar sin seguro contratado. Era imposible sacarlo en Bolivia ya que no podes contratar seguro para otro país si no contratas para el país en el que estas. Y nuestro seguro nos cubría hasta el país Bolivia. Por lo tanto solo quedo avanzar.
Del lado boliviano todos nos advertían sobre los peruanos. Que no levantemos a nadie en la ruta, que roban mucho, que no podes confiar en nadie.
