lunes, 20 de diciembre de 2010

Por la ruta del sol

En este point de surf, como acá le dicen, un pueblo muy pequeño con un centro de aproximadamente 3 cuadras donde se apretujan todos los negocios y bares, hemos adquirido un nuevo titulo: Reposteros. Ante la ausencia de turistas y las sobredosis de artesanos decidimos adentrarnos en el mundo culinario y con torta de plátano, salsa de dulce de leche y chocolate salimos a la cancha. El resultado fue un éxito: Disfrutamos de 10 días de playa y encima todas las tardes merendábamos las porciones no vendidas. Tan prospero resulto el negocio que cedimos el monopolio tortaleroa a Martín y Sol. En la estadía Montañesca nos despedimos de los cordobeses que siguieron rumbo al norte. También compartimos comida, camping y juegos nocturnos de cartas y pizzas sin muzzarela con amigos a rolete. Mechi amazadora oficial junto con Naty regalaron ñoquis y pizzas caseras a nuestras panzas cautibables de sabores Argentos.
Con el Doc. Gonzalo hubo un intento frustrado de indiana Jones y nos adentramos entre las cordilleras rocosas en busca de fósiles. No hace falta aclarar que con lo único que regresamos fue con un poco mas de sal y arena en las patas.
Un día como cualquier otro mientras salíamos del camping, torta en mano, encontramos que en la esquina estaban armando unas carpas y escenario. Luego de descartar de que los Rolling Stones hayan organizado un show sorpresivo preguntamos que es lo que ocurría. Minutos mas tarde ya éramos invitados del casamiento que esa noche se realizaría en esa calle. Casorio a puertas abiertas. 
Pasamos todo el sábado a pura venta de tortas y artesanías. A media noche dando por terminado el día de trabajo llegamos a la fiesta. La bienvenida incluyo mucha bebida. Muy agradecidos pero con la panza vacía veiamos las mesas de alrededor en donde había platos vacios o con sobras varias. Naty encara la cocina : Señora, disculpe que la moleste pero no habrá sobrado algo de comer. La respuesta instantánea fue un plato lleno de comida seguido de la pregunta “cuantos son de familia querida”. Así fue que junto con Gonza y Mechi tuvimos cena de lujo. Mas tarde, después del baile, ya cansados de un día largo enfilábamos rumbo al camping y a lo lejos la misma señora que nos invito la comida nos llama a la distancia haciendo ademanes. Naty sale corriendo mientras por la bajo piensa“ la torta, la torta!”. Cuando llega al centro de la pista todos se abren y en el medio del el tinto, la birra y el desconcierto termino rodeada entre tios, abuelas y vecinos y quedo atrapada al ritmo del son ecuatoriano. Moraleja: en Ecuador no hay torta.




Que vivan los novios!




spondylus :
Hay obras de la naturaleza que tienen un significado especial para el hombre, que van más allá de su función natural, que encarnan los anhelos de la humanidad. El spondylus, el llamado "oro rojo" por los incas, es una de ellas. Hoy se utiliza como joya preciosa. Así la trabaja un artesano en el pueblo de Pajisa


Siguiendo rumbo al norte por la playa llegamos a Puerto López. Ahí nos enteramos que justo en esta fecha se podía hacer avistamiento de ballenas. Días mas tarde y después de varias “averiguaciones” (garroneos) pudimos ir en barco a ver los gigantes del océano que de veras fue increíble y hasta hubo snorkeling. Esa tarde descubrimos algunas cosas:
1- Es técnicamente imposible sacarle fotos a una ballena mientras esta en el aire.
2- Es igual de complicado sacarle fotos a una ballena sea donde sea y que no salga movida.
3- A Pato le da nauseas navegar en el mar.
4- Pato aunque tenga nauseas no se puede quedar quieto
      5- Y la quinta. La aguafiestas. Mientras vamos a mil por horas en el barco lo unico que hacemos es molestar a las ballenas. 

Puerto Lopez






LA foto de la ballena.










Algunos días después, ya con el estomago de nuevo en su lugar salíamos a la ruta sin saber cual era nuestra próxima parada aunque 16 kilómetros después lo descubrimos.
De la ruta salía un camino de arena donde al fondo se veía el mar: Machalilla. Pequeñísimo pueblo de pescadores al que llegamos buscando una playa donde pasar la noche. Ni bien paramos frente al mar cerca de una parra donde los pescadores dejan sus botes se acerca un hombre. Minutos después estábamos invitados por el padre de la familia a quedarnos en su casa en la que intentamos enseñarles a trece niñ@s, como hacer pulseritas de macramé. La tarea fue completamente un éxito.
De premio nos hicieron de cenar cangrejos. Y se apretujaron todos para dejarnos la mejor cama de la casa.
Al día siguiente nos despedimos y aunque compartimos poquito tiempo fue una de esas despedidas que no pasan desapercibidas.


Machalilla




La prueba del exito








Lo próximo era encontrarnos con nuestra antigua compañera de viaje María Paula para festejar su cumpleaños todos juntos. Usando toda la tecnología que teníamos a nuestro alcancé (mail y su numero de celular) arreglamos juntarnos en la ciudad de Manta. Pese a los intentos, el encuentro no se pudo dar y dos días mas tarde decidimos dejar atrás la ciudad y seguir hacia el próximo pueblo costero.
Para llegar a Canoa hay dos opciones, una es tomar una ruta larga y no en muy buen estado o seguir el camino por la costa y cruzar una pequeña bahía en balsa.. Por supuesto que elegimos la segunda opción y cuando estamos por subir a la barcaza vemos que a 50 metros tres mochileros totalmente traspirados y cara de que se están a punto de desmayar se nos acercan a los saltos y manos levantadas. Una vez mas el fluir pudo mas que la tecnología y eran María Paula, Paula y Julio.
Ahora si otra vez todos juntos, seguimos viaje hasta Canoa para concretar el atrasado festejo cumpleañero.





En Canoa acampamos en la playa, en una especie de chiringo que al no estar en temporada no se utilizaba. El paisaje era hermoso y el clima acompañaba. Unos de los días buscando una cocina que nos permita hervir el agua para nuestros fideos, conocimos a Jorge, “casualmente” artesano que era uno de los que estaban gestionando un espacio donde poder exponer y vender artesanías. Tarea que indiferentemente del país o provincia donde ocurra siempre es un tire y afloje constante. Jorge no solo nos presto su cocina y nos permitió vender un par de días sino además nos hizo de guía hasta un lugar magico: Cabo pasado.








Cabo pasado




El Cabo es la punta mas occidental de continente en Ecuador. Para llegar hay que atravesar una selva y luego de tres horas de caminata desembocas en la playa totalmente virgen. Lejos de las ofertas de las agencias de viaje, de sombrillas y heladeritas de tergopol, arena que nos atrevemos a decir que no conoce de protectores solares y que sin lugar a duda fue colonizada solo por los cangrejos. Agua turquesa, sol y un refugió de caña que usan ocasionalmente pescadores fue el lugar que elegimos para armar el campamento. De yapa y como si la majestuosidad del lugar no alcanzara los pescadores que partían cuando nosotros llegábamos nos dejaban lo que fue la cena casi lista. Solo quedo caminar y caminar por las playas y debes en cuando no resistirse y correr a algún cangrejo que a pesar de que corran para atrás jamás alcanzaremos. A la noche pescado a la parrilla con arroz a la luz de la luna y al rato una lluvia tropical nos invito a irnos a dormir.
Al día siguiente la vuelta fue con los pies en el barro y los pulmones llenos de pura energía.
Devuelta en el campamento improvisado en la playa de Canoa, se acerca un hombre al que habíamos conocido días atrás y sabiendo que nosotros trabajábamos tela y cuerina nos ofrece piel de serpiente. Sin dudarlo mucho acepto, la sorpresa fue cuando fui al baúl y en vez de encontrarme el cuero de la serpiente envuelto en papel de seda en una caja de cartón con olor a jazmines me encuentro con una víbora muerta. 
Finalmente después de tener al bicho muerto toda la tarde en el campamento pensando como resolvíamos el tema apareció ya cayendo la noche el gran Jorge que no solo era artesano y nos habría la puerta de su casa sino que aparte conocía como sacarle la piel a la que ahora sabíamos que era la famosa serpiente “mata caballo”. Conclusión días mas tarde teníamos la piel limpia y lista para llevárnosla. Gracia Jorge por todo!


El grupo expedicionario.



 Sobrevolando universos paralelos





Cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia.




La banda de Canoa.



Mompiche


Mompiche fue nuestra ultima parada en la costa Ecuatoriana, ya bien al norte en la provincia de Esmeralda. Para llegar a este pequeño pueblo turístico, hay que tomar la ruta del sol “asfaltada” y desviarse por un camino de tierra que imaginamos en temporada de sol debe ser transitable pero con dos días de lluvia casi constante era como andar por un pantano. Por fin llegamos al pueblo y buscamos donde armar la carpa para los 5. La playa fue la primer opción que descartamos ya que por la noche el mar llegaba hasta el malecón (costanera diríamos en Argentina) y no quedaba lugar donde acomodarse. El pueblo esta preparadisimo para el turista. Mucha cabaña de madera, hotel, hospedaje, bar, boliche, bolichin, bolichon. En la fecha que llegamos éramos casi los únicos extranjeros y paramos en un camping al final de la calle principal. Habiendo gastado casi todo lo que teníamos tocaba salir a vender algo, la pregunta era como? El problema de un pueblo que vive del turismo sin turismo es que nadie consume nada. Los comedores no cambiaban comida por otra cosa que por billetes y estos brillaban por su ausencia en los bolsillos de todos. Después de varios días en pueblos costeros nos daba vuelta en la cabeza lo que ya mucha gente nos había recomendado. Ir a la mañana bien temprano a la playa y ayudar a los pescadores que llegan con su barco y su pesca a cambio de unos pescaditos para la panza que ya tiene una relación amor odio con el arroz que no falta en ningun horario. Así fue que seis en punto sonó el despertador una mañana y salimos con Julio, el chileno, bajo la lluvia caminando por la playa hasta el lugar donde llegan los botes. Dos horas después volvíamos triunfantes con 5 hermosos ejemplares marinos que destinaríamos directo a la parrilla en cuanto deje de llover.
Gracias a que en el camping la manera de cocinar era solo en la parrilla y llovió casi todos los días conocimos a los obreros que construían un gran hotel al lado de nuestro camping y nos prestaban todas las noches su cocina. 
(La historia es un poco mas larga pero la cuestión es que 3 días después comeríamos pescado con puré, arroz, ensalada y huevo hasta empacharnos.)
Dicen que panza llena corazón contento y mucho hay de cierto en eso pero ahora tocaba conseguir el ultimo envión (cargarle gasolina a la chancha) para poder seguir viaje. Se venia el fin de semana y teníamos que aprovechar los que serian los únicos días con posibilidad de vender algo. Hablando con unos y con otros nos recomendaron que vallamos a la isla Portete donde hay un Hotel 5 estrellas y los fines de semana siempre hay gente. Sin dudarlo, armamos la mochilita viajera y a caminar por la playa, luego por un camino de tierra, luego cruzar en bote, luego seguir caminando por otra playa hasta llegar por fin a la isla del tesoro: Portete. En esta isla vive una poquísima población en el centro que desde que el hotel 5 estrellas se instalo enfrente, sus playas son visitadas a diario por montones de turistas y los habitantes tratan de aprovecharlo a pesar de la invasión del De Cameron (hotel).
La mejor parte nos la llevamos nosotros que conocimos a Ulises que vive en el centro de la isla y nos invito a cenar en su casa. Ya entre los pocas casas que conforman el pueblo isleño, junto con la caída del sol llegaron las escondidas y las carreras de carretilla con lo niños que se multiplicaban minuto a minuto en la casa de Ulises y su mujer. Pronto el terreno de juego abarco muchas otras casas y los jugadores de muchas otras familias.


Con rica comida, mucha charla y buena onda se nos hizo la hora en que las energías dijeron basta y al sobre. Al día siguiente volvimos a disfrutar la playa de la isla, rodeada de palmeras. El mar nos recibía con olas de mas de 2 metros. Revolcones, arena en la orejas, amigos y una sonrisa que duro varios días nos llevamos de ese hermoso lugar.











Los amigos que nos prestaban la cocina. Gracias !!!!






Yendo a... trabajar?


Estábamos un poco atrasados con la actualización pero de a poco nos vamos poniendo al día. En breve seguiremos juntos por los hermosos caminos Ecuatorianos.

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