martes, 25 de enero de 2011

De baños a la mitad del mundo

Partíamos para Río Verde.
Ni bien llegamos al pueblito intentamos encontrar a alguien que nos de permiso para quedarnos en la calle y armar una carpa en una especie de chiringo que había al ladito de un lago. Encontramos a un hombre a quien le señalamos el lugar elegido y a pesar de no habernos entendido demasiado dimos por entendido que nuestro lugar estaba aprobado. En medio del acampe llegan dos amigos, con la noticia de que un hombre que ellos habían conocido en su pasada por Baños nos invitaba a su casa. Fede y Yenni llegaron en una moto y nos conducieron al lugar. Estacionamos la camioneta en frente y los chicos se apropicuaron de un lugar en la casa. A la noche nos apoderamos de unos cangrejos un poco violetas y rojizos que hizo Yenni a la cerveza. Como todos los sabores que cuesta describir se dice que sabe a pollo entonces deliberamos que el cangrejo es algo así.



En el medio de la estadía pudimos juntar unas monedas para seguir camino y disfrutamos del paisaje bien parecido al mundo fantástico de Avatar, árboles sabios, cascadas plateadas y seres extraños escondidos que nos veían sin que nos demos cuenta. Hicimos pasada por la pequeña ciudad de baños y esta vez no fuimos para la súper hamaca voladora, tan recomendada por los expedicionarios ani y Michael , hubiéramos querido pero la ruta llamaba sin piedad



Un pequeño pueblo como río verde tiene en sus entrañas un enorme infierno rojo.
El Neri artesano de la vida, pelo blanco mas lejos de sus hombros y un collar que demostraba hábilmente su oficio, no dejaba por nada del mundo que la injusticia se apodere de la naturaleza del lugar y lucha por convicción y testarudez fundada en su amor al prójimo. Neri enseño el oficio a los viajeros que doblaron alambre y descubrieron secretos a lo largo de la mañana y una tarde entera.
En agradecimiento a la hospitalidad y la confianza entregada en esos días, el chef del grupo se entrego a los utensilios y se metió en el medio de la cocina italiana con manos argentinas mientras su ayudante de luxe brillaba entre cucharas de madera y los tomates pelados. Franco no se quedo atrás, en su afán de empezar a degustar el manjar no paraba de cortar bolitas de maza para convertidas mágicamente en ñoquis.
Los comensales estaban fascinados y hubo algunos que repitieron 3 veces, con el solo respiro en medio de emitir algunas silbas seguidas de otras que se convertían en palabra.
En fin, terrible banquete con cerveza en el medio de zapadas a la guitarra.
Artesanos de las buenas pastas !



Los comenzales ñoquicenses




Terminando los días en Río verde, Fede dejo el arte de sus manos en la puerta de la chancha y una catalana y un español anclaban también en su casa.
Resulta que estos locos empecinados en viajar, terrible cosa, y querer conocer lugares excepcionales y personas fantásticas decidieron que la manera de hacerlo, después de descartar el Plan A, era hacerlo en bicicleta que con poca experiencia pero con mucha garra e ímpetu armaron sus alforjas y salieron al encuentro de nuevas experiencias. A los 10 Km. después que las alforjas los tambalearon quedaron anclados en la casa de Fede mas del tiempo que pensaban ideando un nuevo mecanismo de viaje en bicicleta ayudados por Fede a seguir adelante. No sabemos el destino de estos locos empedernidos pero suponemos que siguen en busca del viaje en sus bicis aladas.



El arte y la bondad en su maxima expresion



Cuidado el mosquiterooo queridoo !!!






Moises incurcionando en el mundo del diavolo !!!



Esas copas levantadas tienen en sus entrañas el gran vino Argentino que esta dispuesto para ser degustado gracias al amigo Agus !!! Si no fuera por vos estos soñadores no habrian podido conocer el gran amor argentino al vino !! Todos agradecen levantando sus corazones !!!



La banda : Arriba: Ani, Fede y Yenni
Abajo: Michael, Anna y Moises


Baños y alrededores volcanicos



El Cotopaxi

De dcha a izq el amigo naranjo y Marvin futuro viajero malabarista

Quito enmarañado


La mitad del mundo monumentada


Quito nos esperaba y ahí justito estaba Carlos que nos daba la bienvenida a su hogar. Probábamos ricas comidas ecuatorianas de la mano de Emperatriz y nos acobijaba un rico techo en medio del frío y la lluvia de la sierra quiteña.
Ni bien llegados nos esperaba una linda noticia desde Argentina…

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